Pantalla TV

La decadencia del cine, a patadas

Posted in Cine, Uncategorized by materialtv on abril 27, 2009

Por Baltasar Fuenllana

En otro tiempo, los cines eran espacios, no diré que sagrados, pero sí tocados por una aire místico, el que rodea a eso que se ha dado en llamar séptimo arte. Entrar en ellas presuponía conocer y acatar unas estrictas normas de comportamiento cívico y de respeto tanto a la pantalla como al resto de invitados a la ceremonia del celuloide. Como en un museo, la admiración por la obra de arte (mejor o peor, claro está) estaba por encima de todas las cosas, dominaba sobre los aspectos mundanos y lo envolvía todo con cine1un halo de misterio, de glamour. Pero hace tiempo que las salas de cine se han convertido en una pocilga de palomitas y vasos, en una cochiquera de comida rápida. Así que la emisión de partidos de fútbol en las salas de cine, el proyecto que tiene Mediapro para rentabilizar el dineral que le están costando los derechos de los clubes de fútbol, es un paso lógico en el proceso de descomposición que sufren los cines. Los gerentes de las salas, ante la oportunidad de rentabilizar el negocio –que, por cierto, dicen que no va nada bien– ya se están frotando las manos. Una vez más, la salida fácil. No se les ocurrirá que con otras políticas de precios y el aprovechamiento inteligente y ordenado de sus potencialidades como espacio público podrían mejorar mucho las cosas. Me acuerdo de la expulsión de los mercaderes del templo.

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“La Tribu”, egolatría elevada a la cuarta potencia

Posted in Magacine by materialtv on abril 20, 2009

Por Baltasar Fuenllana

Llegó a decir algo así como que se iba a merendar a la competencia. Los vamos a chorrear, ladraba. Quería destronar a Cantizano, hacerle morder el polvo, hundirlo en la miseria y en su primer envite sólo ha conseguido superar a los callejeros de Cuatro, y muy a duras penas. Alguien ha dicho que Sardá cada vez se parece más al venerable señor Casamajó. Acaso en las canas, porque en el resto… ya le gustaría. Tocaron las trompetas anunciando a los cuatro jinetes del Apocalipsis en sus cuatro vigorosos caballos, y cuando han aparecido sólo hemos visto a cuatro petulantes gañanes a lomos de cuatro rucios, eso sí, con alforjas de oro. La Tribu. Cuatro gallipavos cacareando a voz en grito, con el plumaje recién mgalli1udado, enhiesto, con ánimo de avasallar a la audiencia, tratando de convencer al respetable de que sólo aquel que ve su programa es digno de la inteligencia. El resto, basura. Los cuatro tenores de pacotilla cantaron atropellados, desafinados, acartonados… la partitura sonaba a rancia, a tópicos de otro tiempo, aquél en el que Sardá consiguió triunfar antes de irse a vivir mundo. Pero no conviene olvidar que si Sardá triunfó,  también se hundió en aquellas últimas crónicas marcianas de frikis, famosetes y televisión del raquitismo intelectual. ¿También a él se le ha olvidado? ¿O nos trata de memos? Sardá sabe mucho de televisión, ya lo demostró y eso no se olvida. Mila es una fiera de la pequeña pantalla, lo constata cada año en esa casa de los horrores que temporada tras temporada estampa su éxito contra la cara de tonto que se nos queda a quienes la denostamos. Latre es un genio, con todas las letras. Y al adorable Boris no hace falta echarle flores, ya las tiene todas. Los cuatro, por separado, ases de la comunicación. Juntos, y embarcados en la arrogancia trasnochada de Telecinco, dan pena.

“Gossip girl”, la receta envenenada para salir de la crisis

Posted in Series by materialtv on abril 12, 2009

Por Baltasar Fuenllana

La nueva serie de Cuatro de llama “Gossip Girl”. Aparecerá en las pantallas los jueves. Importada de Estados Unidos, llega a España con la aureola del escándalo porque grupos de presión ultraconservadores han puesto el grito en el cielo por la campaña de promoción de la serie. ¿El motivo? La carga sensual, erótica y sexual que desprende esta producción que narra las vicisitudes de un grupo de jóvenes estudiantes pertenecientes a la más alta sociedad neoyorquina. Pijos entre los pijos. panTodo tiene un descarado tufo a propaganda. Podría parecer, por el origen de las críticas, que la serie es un canto al progresismo. Y resulta ser todo lo contrario. Las tramas nos muestran a un grupo de jóvenes sumergidos en un estilo de vida desprovisto de cualquier conciencia social, reflejo aumentado, como en un espejo de feria, de la sociedad individualista y antisolidaria norteamericana. La misma que en España hemos importado sin demasiados escrúpulos a través, precisamente, de la cultura audiovisual. Los jóvenes de “Gossip girl” son un exponente ofensivo de los jóvenes interesados únicamente por el consumo. Una juventud hedonista, hija de ese neoliberalismo irresponsable que nos ha conducido hasta donde estamos, asomados al abismo de una crisis que se está cobrando la dignidad, cuando no la vida, de millones de personas. Pan y circo, pero sin pan.Esa es la receta que importamos de Estados Unidos para salir de la crisis.